martes, 8 de febrero de 2011

Podrías serlo tú, amor.

Sí, todo esto es cierto. Me miras, me derrito. Me sonríes, me sonrojo. Me abrazas, no me sostengo de pie. Cada día creo más en que las cosas no suceden una sola vez, puede que si con esa misma persona, pero lo que sentí a vuelto a mi. Entonces miro a través de un cristal y te veo mirándote en un espejo estrecho que el mismo espacio creo para ti, me siento extraña, tiemblo y no sé por qué, miro a través de tus ojos y lo comienzo a entender. Eres una sensación tan extraña, amor. Eres como esa estrella que brilla en mi corazón intentando buscarte. Cuando a lo mejor un 14 de febrero, casi sin importancia, vuelva a estropearlo otra vez, que pasará si te digo: que no puedo vivir sin ti, que eras la rueda por la que giro y simplemente lo eres todo para mi. La persona que me anima y me comprende sin querer. La que me hace ver la vida diferente una y otra vez. Puedes hacerme sentir lo que en ese mismo momento necesito y lo que no. No sabes lo que daría por estar a tu lado ahora, cogerte de la mano y besártela. Amo cada cosa que haces y adoro que me prometas todo aquello que quiero oír. Puede que lo hagas por que nadie se preocupa como yo, puede que sea solo mi imaginación, pero te aseguro que nadie te querrá y te amará, como lo hago yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario