lunes, 19 de diciembre de 2011

sin más

Tengo uno de esos días reflexivos en los que me planteo mi vida. Si lo hago la mayoría de ella esta basada en una sola persona, aun que a lo largo de ella han pasado personas bajitas, altas, delgadas, rellenitas, simpáticas, antipáticas, de confianza, decepcionantes, buenas, malas. En esos días me cuesta ver quién soy, y me planteo que sería de mi. No hay mucho que decir siempre me ha costado ser como soy sin tener problemas, no me acostumbro a ser de una manera. Me gustan los cambios, las locuras, parecer tonta o hacerme la tonta, me gusta ser absurda y presumida, me gusta ser grosera y basta, puedo ser como quiero ser cada instante, me cuesta reprimirme, nunca supe hacerlo. Pero en esos días pienso que realmente de que me sirve, la historia, aquello que quedará de mi cuando me marche, eso que va de padres a hijos, de hijos que se convierten en padres a hijos, así sucesivamente, no será más que como me veía el resto, no yo. Unos dirán que fui buena, otros que mala, otros pensaran que no supe luchar, otros que supere los restos mas difíciles de una vida. Me gustaría poder escribir yo misma la historia de una vida insignificante como la mía y poder hacer crecer a otras personas que en momentos de incertidumbre no sepan por donde seguir. No quiero ser famosa, quiero ayudar, quiero entender, quiero saber, quiero poder expresar como me siento y quiero que la gente no juzgue, quiero que exista la empatia, quiero que la forma de ver nuestras vidas cambie, quiero luchar y que los obstáculos los cause yo misma con los cordones de mis zapatos, no piedras puestas a traición, no pido mucho, pido lo que creo que es justo, para ser feliz.

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